Amigos:
Confieso que el título de este mail se me ocurrió el viernes cuando al ir a recibir a una amiga procedente de país de Hispanoamérica en que había pasado unos días y en el ratito que compartimos ella y sus virtuales compañeras de viaje nos hicieron una introducción a la penosa situación que vive aquel pueblo, lo extraño que a cada cosa que nos contaban asociábamos permanentemente a hechos que están sucediendo en la Argentina y que haga que nuestra Patria este claramente en potencia hacia lo que ya es un hecho en este país hispanoamericano.
La inseguridad a sumo grado, la indigencia, la lucha de clases, los ataques contra la propiedad privada y los abusos contra ella, en fin una población aterrada por el miedo, ya que cuando hay una manifestación contraria al régimen muchos son los peligros de muerte, en fin el miedo de un pueblo que esta gobernada por una tiranía,
Lugares comunes que marcan la tendencia de nuestra patria: La inseguridad, barrios donde el vivir se hace imposible, los carteles de la droga asumiendo el gobierno de algunas villas. El permanente ataque contra el capital oponiéndolo de manera absurda al trabajo, cuando si bien son ciertos los abusos pero no por eso hay que oponer a uno con otro, sino por el contrario buscar claramente una armonía, permítanme que en esto echemos mano de la Doctrina Social de la Iglesia y veamos que nos dice Ella en cuanto al problema de la lucha de clases, pues la Iglesia ha salido al cruce poniéndole como “pena capital” al suponer “que una clase social sea enemiga de la otra, como si la naturaleza hubiera dispuesto a los ricos y a los pobres para combatirse mutuamente en un perpetuo duelo”[1]. La Iglesia en cambio promueve una relación armónica y equilibrada entre las diferentes clases, buscando unirles en una empresa común en provecho de la sociedad y además porque es consciente[2] de la necesidad que tienen ambos entre sí por eso afirma León XIII que “ni el capital puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital”[3]. En estos días esto se hace evidente cuando se llama “oligarquía” a aquellos que trabajan la tierra y que siguen siendo el motor de la economía de la Patria.
Pero permítanme una pequeña digresión, porque uno debe ser coherente, y ciertamente no lo son los que hablan de los “pobres” en realidad refiriéndose a los indigentes y ataca a los que con el fruto de su trabajo ha cosechado lo que ha sembrado luego de mucho sufrir, cobijando a los grandes intereses que destruyen al trabajador que hoy esta en mejores condiciones. Pero desde donde se ataca esto, desde un vestido de miles de euros, con una elegante cartera y zapatos que cada uno de ellos son el sueldo de muchos profesionales (conste que no lo comparo con los millones de obreros). ¿Cuál es la autoridad moral para hablar de “oligarcas”?
Cuando me contaban el miedo a la protesta, pensaba en las “fuerzas de choque” que lanzaron contra aquellos que fueron a la Plaza de Mayo, o los que estaban en la ruta reclamando que no les metan mas la manos en los bolsillos, sobretodo porque no ven en sus pueblos el reintegro de nada de lo que han puesto.
En fin una situación que nos muestra que la Argentina tiende a estar igual o peor que aquel país . Fue entonces que dije esta frase que nos parece que es el primer camino que debemos afrontar, porque sin Dios nada podemos y allí en el Santísimo Sacramento esta el Señor que nos dará la fuerza para superar lo que estamos viviendo, para afrontar la lucha que sea necesaria y para vencer contra aquellos que impiadosamente quieren instaurar en nuestro pueblo un régimen totalitario que pervierta, destruya, amedrente, que arme a los jóvenes, nuevamente, contra la Patria y la Nación. No nos dejemos vencer, y como aquellos que verdaderamente querían la Independencia de la Argentina pero en las raíces mas profundas de la Hispanidad Católica, gastemos nuestras rodillas frente al Santísimo, con las cuentas del Rosario en nuestras manos para que la Argentina Católica y Soberana sea gloriosa.
Amigos, oremos hasta que nos sangren las rodillas por la Argentina y estemos dispuestos a dar, si es necesario, hasta la última gota de nuestra sangre por esta tierra bendita por Dios. Sangre que será derramada en unión intima con la de Nuestro Salvador.
¡Viva la Patria1
¡Viva la Argentina Católica!
Marcelo
Domingo de Corpus
1 R.N. 14
2 Cif. Q.A. 53
3 R.N. 14
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