En horas muy tempranas, endulza el oído el suave trinar de los pájaros; las estrellas brillan con toda su fuerza. La última estrella se esconde para dejar lugar al alba, que se levanta con todo su esplendor, y en el celeste cielo se destaca el cálido sol, cuyo brillo hace resaltar las renovadas copas de los árboles y las nacientes flores que como la paleta del pintor deleitan nuestros ojos.
Miles de jóvenes marchan hacia el pic-nic primaveral, los abuelos celebran en sus clubes, las mujeres irradian toda su belleza.
Los amores renacen y hay como una alegría general, figura de la alegría a la que nos zambullimos en la esperanza de la vida. Esa esperanza, que nos hace revivir cada día y que es como el oxigeno nos permite respirar a cada momento. En especial en los fríos y tristes inviernos que nos hace la vida un desafío solo capaz de superarlo por la esperanza de la primavera que nos fortalece y renueva todo nuestro ser.
Hoy brilla la alegría y el sol de la primavera a nuestro alrededor que brille en nuestra vida siempre.
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